jueves, 5 de abril de 2012

La rabia y el vandalismo del 29 M




Este artículo surge después de un comentario en Facebook donde exponía los hechos ocurridos en la huelga del 29M, hablaba de como la rabia contenida en los individuos de nuestra sociedad, en todos y cada uno, se ha manifestado a modo de proyección en un grupo de individuos que han cometido destrozos en los bienes públicos y que definimos como “vandálicos”, sin darnos cuenta que cada uno de manera individual también tenemos que ver con esas reacciones. 

En ocasiones hablamos de la responsabilidad  de toda la sociedad  en este tipo de actuaciones y se recurre a la falta de civismo de algunos de sus miembros  y al fracaso como  sociedad en la educación.  Aunque desde el punto de vista de los sociólogos este acontecimiento comporta muchos aspectos, lo resumiría en falta de “sentido común”, aquello que es lo mejor para todos por igual.

Aquí se trata de ofrecer una perspectiva a través del “Autoperdón de uno mismo", para autoliberarse uno mismo de la propia participación, para ver/comprender como cada uno está participando consciente o inconscientemente  de los acontecimientos sociales  y de sus consecuencias, como resultado de todo aquello que expresamos, de aquello que pensamos, y de aquello que mantenemos oculto en nuestra mente. Es momento de ver como cada uno de nosotros estamos conectados a través de la Mente Inconsciente del  Sistema de Conciencia y de detener la disociación, entre lo de fuera y lo de dentro. De ver que aquello que sucede en nuestro entorno también es responsabilidad nuestra y que inevitablemente nos volverá a cada uno. 
La realidad muchas veces es tozuda y nosotros ciegos, a menudo hemos visto en algunas manifestaciones donde se ha defendido/apoyado a alguna victima de agresión por violencia de género o de una víctima del terrorismo con pancartas donde se indicaba “Fulanito somos todos” o “Tal pueblo somos todos”.  Así es, como dice alguien cercano “el inconsciente es muy puta”, y de manera efectiva/real ese Fulanito  somos todos como alguien en lo que nos hemos convertido por nuestras propias acciones y que queda proyectado en ese Fulanito/a, dado que la Vida no puede diseccionarse, sino que tiene diferentes expresiones individuales en cada uno.
 
Definición Rabia:
1   Enfermedad infecciosa vírica que padecen los animales homeotermos, especialmente los perros, y que se transmite por mordedura: uno de los síntomas de la rabia es el horror al agua. Hidrofobia.
2   Enfado grande y violento, generalmente producido por un hecho que ocurre de forma distinta a como se esperaba. Furor, ira.
3   Sentimiento de antipatía hacia alguien.

Aquí mi participación en la rabia y mi autoperdon en este punto.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado mostrar rabia contra los demás.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado manifestar rabia como desahogo de mis propias tensiones, proyectando la rabia hacia aquellos que me causaban contrariedades en mi manera de pensar o actuar, cuando lo que quería decir es que era impotente para solucionar ese “problema”.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado definir la rabia como la manera de desahogarme y de quedarme satisfecho por mi reacción,  no dándome cuenta que de poco servía ese autoengaño al no ver que ese acto regresaba a mí como un boomerang  cuando menos lo esperaba.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que la rabia es un acto natural del ser humano contra otro ser humano, animal o cualquier tipo de vida. 

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado enrabiarme porque los demás no hacían lo que “pensaba” o “creía”, “sintiéndome” como “poseído” de una personalidad violenta que generaba más furor si no conseguía mi propósito.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que los demás estaban en contra mío  porque creía que eran ellos los que me provocaban rabia, sin ver que me hacían de reflejo de mi propio estado.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que los demás son alguien diferente a uno mismo y que tienen menos o más derechos que yo y que tienen que aceptar lo que les proponga/manipule/imponga.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado justificar la rabia/furia/ira/enojo por creer que uno mismo tenia la razón y que los demás tenían que aceptarla y no expresar opinión o actuación diferente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que la no aceptación de lo que yo proponía/mandaba/imponía al no someterse el otro fuese el culpable de mi rabia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado establecer y alimentar mi rabia con el diseño del sistema de la mente a través del mandato-negación-rabia, formando un triangulo que se retroalimentaba.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado ese diseño triangular como esquema de mi mente que me definía  y formaba una personalidad “poseída” por la rabia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar situaciones  que “yo” definía como injustas se convirtiesen en generadoras de rabia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado definir la “injusticia social” como el abuso de personas con poder en la sociedad, cuando no es más que la separación de la expresión del engaño de la mente al ver la realidad separada de uno mismo. 

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que unos son víctimas y otros son verdugos, tomando parte de los más débiles generando rabia contra los verdugos (policías, políticos, banca, etc.).

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado el diseño de la mente triangular del  abuso-injusticia-rabia como manera de reaccionar a los diferentes acontecimientos según el color político, religioso, filosófico, sin considerar la vida humana por si misma desde la realidad física.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado razonar que cuando no eran aceptados los propios “deseos” sentía furia contra la otra persona, “sintiéndome” frustrado al no conseguir mí propósito.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que para no sentir furia tienen que ser aceptadas mis indicaciones, comportándome como un títere en manos de de mis emociones esperando que se cumplan o no.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado almacenar furia desde pequeño al reaccionar con esa emoción al no conseguir lo que quería, utilizando la furia como expresión de mi disconformidad y como chantaje para provocar al otro cansancio hasta que accediese a mis deseos, de manera que la rabia se convirtió en un ejercicio de manipulación energética contra los demás para conseguir lo que “yo” quería. 

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado utilizar la rabia como un acto de egoísmo y de no consideración como lo que es mejor para todos, como la Vida, que ofrece oportunidades para todos sin imponer/manipular.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado definir la vida como una lucha donde las cosas se consiguen imponiendo/manipulando y cuando uno no lo consigue se siente frustrado/engañado, en lugar de levantarse por uno mismo expresando desde la honestidad lo que uno es.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que era el miedo el detonante de la rabia por temor a perder, y el miedo me causaba rabia, por sentirme menos, evaluándome como inferior. Teniendo miedo de tener miedo por la rabia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado formar una relación entre el miedo a la perdida- sentimiento de inferioridad-rabia como un diseño en mi mente que me hacia reaccionar cuando aparecía cualquiera de ellas.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado definir la vida como el ganar o el perder, como sentirme inferior o superior, cuando la vida no pone definiciones, sino que proporciona realidades iguales para todos y que cada uno crea una vida separada de los demás basada las definiciones del orgullo, el miedo y la rabia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado experimentar rabia hacia los poderes públicos, gobierno, banca como los causantes de la situación actual, sin ver que la realidad la creamos todos por nuestra participación en las reglas de juego del sistema, sin ver que la vida nos devuelve los reflejos de lo que cada uno es, viviendo en el  espejismo del autoengaño, esperando que los demás nos den respuestas, respondiendo uno mismo de manera previsible debido a lo que hemos generado en nuestra mente. 

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado experimentarme como separado de mi propia creación, definiendo en mi mente lo que es bueno y malo para mí, lo que debe o no debe ser, desde mi propio egoísmo sin tener en cuenta lo que es mejor para todos por igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que los gobiernos y la banca tienen poder sobre mí, cuando he sido yo mismo quien los he definido como centros de poder, separándome del poder de autodirigirme como yo mismo disminuyendo de esta manera el propio poder.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado utilizar el poder para culpabilizar a los demás de mi propia responsabilidad de no ejercer mi poder y de no experimentarme como el origen de mi propio mundo y del mundo que participo con los demás, siendo uno e igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado  pensar que la experiencia de la rabia sea una vivencia personal y que no afecta ni atañe a nadie; sin ver que lo que yo soy/realizo afecta tanto al mundo que yo me he creado como al mundo que participo, afectando a todos por igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado experimentar la rabia como “reacción” a las situaciones que no soy capaz de afrontar delegando y después responsabilizando a los demás de esas decisiones y más tarde me rebelo, enfrentándome contra mi propia creación, sin ver que estoy mirándome frente al espejo de mi propia creación,  la que he generado y que no quería tomar ninguna responsabilidad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que la rabia era una cosa que experimentaba eventualmente, cuando era yo mismo la rabia, al no tener control de mi mismo como quien está “aquí”, respirando y haciéndome presente como quien dirige mi propia vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado generar rabia cuando hace unos días me impidieron pasar unas vallas con el coche porque había una maratón y yo insistía en pasar como quien tenía la “razón “que me dictaba el ego y el orgullo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado generar rabia cuando apalee a un perro años atrás porque no hacia lo que yo quería, sin considerar la vida de ese animal como igual a la mía.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado generar rabia  contra un profesor  al hacerme “sentir” ridículo por no haber respondido a la lección que me preguntó, cuando esa rabia fue por mi incapacidad de revelarme con honestidad de lo que soy como uno e igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado experimentar rabia cuando mis padres se discutían y creía que no podía  hacer nada más que aceptar la situación porque eran cosas de adultos. Mostrando sentimientos de enojo y de impotencia,  definiéndome a mi mismo como sin capacidad de reacción ante situaciones que no comprendía.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado dirigir mi rabia contra mis padres, profesores, jefes, maestros, gurús, como frustración de que no me ofrecían lo que yo quería/necesitaba/deseaba convirtiéndolos en proyecciones de mis propias frustraciones y de mi propia impotencia por dirigirme como uno mismo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado crear un triangulo energético formado por automanifestación-sentimiento de frustración- rabia  como un diseño que me de la mente que ha creado a un individuo esclavizado por la mente.

Aplicación correctiva:

Veo la honestidad con uno mismo como la manera de eliminar la rabia, y solo cuando eres deshonesto puedes sentirla. El enojo siempre es con uno mismo por no ser honestos consigo mismo. La rabia es una respuesta de la mente cuando uno “reacciona” ante acontecimientos que uno mismo define como injusta y en la que aparecen “sentimientos” de frustración/enfado/enojo,  con lo que acaba identificándose con esa personalidad y reaccionando como si uno mismo estuviese enfurecido. Varía según las creencias,  culturas y educación por lo tanto pertenecen al Sistema de la Mente. No son la Vida, es la manera que uno mismo se define a sí mismo y a la propia vida,  generando acciones que llevan a confrontarse con los demás, fruto de su propio autoengaño. Yo no soy esa rabia, ni me defino como rabia, ni permito que la mente sea poseída por esa rabia. No estoy contra nadie, pues soy Uno e Igual a todo y a todos, y voy caminando el Proceso de ser Uno mismo.

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