lunes, 26 de marzo de 2012

La huelga general del 29 M como acción o reacción.



El próximo día 29 de marzo hay convocada una huelga general por los sindicatos motivada por la reforma laboral y a favor de los servicios públicos. Entre las novedades más destacables de esta reforma aprobada por el gobierno se encuentra: Un despido más barato, con menos requisitos. Más facilidades al empresario para cambiar jornadas, turnos, funciones y salarios. Nuevo contrato para pymes y emprendedores. Los despidos colectivos serán posibles en las empresas públicas, etc. Todo ello según el gobierno para generar más puestos de trabajo (actualmente la tasa de paro en España es del 23,30%  del total de la población activa lo que supone aproximadamente 4.700.000 personas) el país de Europa con mayor índice de trabajadores en paro.

La mayoría de trabajadores  vemos en esta ley  una  excusa para debilitar los derechos laborales, sociales y económicos que se han ido consiguiendo a lo largo de muchos años de lucha obrera,  y que por decreto y un plumazo serán relegados al olvido  por las políticas capitalistas más reaccionarias poniendo como excusa la crisis económica iniciada por los bancos. Además esta ley  es un pretexto para desmantelar los servicios públicos y reducir al mínimo lo que se denomina el estado del bienestar, basado en los tres pilares de educación, sanidad y asistencia social, como elementos para mantener la cohesión social y eliminar la marginación.

Es fácil observar que nos encontramos en un punto de no retorno a la situación que teníamos pocos años atrás donde se iba “progresando” en los derechos laborales y sociales de los trabajadores en España acercándonos a los modelos  de los países más desarrollados de Europa. Por lo tanto se puede hablar de regresión de todas las conquistas laborales y sociales realizadas durante años que costaron muchos esfuerzos y sacrificios humanos.

Como novedad en esta convocatoria las diferentes organizaciones de consumidores  están dando consignas que van dirigidas más allá de parar la producción y las obligaciones laborales,  se trata de una huelga de consumo, por lo que se habla de “Huelga global” donde se  invita a  los ciudadanos a no comprar nada el 29 de marzo, llamando a un ‘Día sin compras’.

Dentro del sistema capitalista la producción y el consumo son piezas claves para mantener los puestos de trabajo, de esta manera el consumo se convierte en el eje central del sistema económico para que de esta manera pueda generar más riqueza y más productos. Es decir dentro del capitalismo a menor consumo menor riqueza, de este modo al sistema le interesa que haya un gran consumo para que haya riqueza,  por lo que hemos convertido la vida humana en un objeto de consumo, y al individuo en un consumidor donde se cumple la máxima capitalista: “el que más tiene es el que más vale”.  

De hecho somos educados para producir y consumir, para convertirnos en individuos “emprendedores”  y “útiles” a la sociedad. Así la propia vida dependerá del éxito profesional que uno tenga para conseguir las metas propuestas en el mundo laboral  para conseguir un gran sueldo y disponer de gran cantidad de dinero, lo cual genera en la mayoría de individuos no solo grandes frustraciones sino graves trastornos mentales.  A todo esto hay que añadir como funciona ek modelo financiero capitalista donde el dinero es deuda a través de los préstamos como fórmula para mantener el sistema.
 
Vistas así las cosas uno se plantea como ejercer su derecho a la huelga , por una parte uno puede “reaccionar” contra la reforma laboral, lo que supondría una postura de lucha contra esa ley, pero obviando el modelo de sociedad y sus reglas de juego, manteniendo los mismos sistemas/órganos/funciones de poder  de manera que dicha respuesta solo serviría para confrontarse con el otro lado de la polaridad del sistema capitalista, tomando al “pobre” empresario como cabeza de turco de nuestras propias frustraciones. Con ello continuarían los mismos sistemas que generan desigualdad. Los mismos sistemas que convierten la sociedad en una selva donde impera la ley del más fuerte, es decir  el que más medios tiene para educarse,  el que más “sabe”, el más “astuto”, ese es el que mejor “sobrevive”. Sin tener en cuenta que la posición social determinará el futuro del individuo, aceptando y permitiendo “la selección del más fuerte” y al poder del dinero. 

O bien tomar una decisión basada en la igualdad de la vida y de derechos y que puede modificar el sistema de la inercia de la esclavitud y del poder del más fuerte. Claro el cambio no hay que esperarlo sin un compromiso personal, pero si participamos un gran número de ciudadanos podemos modificar las estructuras de propiedad, consumo,  producción,  etc. que generan la pobreza, la marginación y el hambre no solo a muchos individuos de nuestra sociedad sino del mundo entero.

Uno mismo como individuo y cada uno en honestidad  es responsable de la situación actual en la que se vive y vivimos como sociedad,  por la  aceptación y participación de un sistema laboral y financiero donde nos movemos por intereses particulares  intentando sacar ventaja sobre las diferentes situaciones y permitiendo la desigualdad en las relaciones, sin actuar como lo que es mejor para todos por igual.   Así lo que vivimos dentro del mundo laboral y de la sociedad no es más que el reflejo de lo que hemos permitido en la propia vida. Claro está que cada uno tiene diferente responsabilidad dentro de la pirámide de la gobernanza, pero todos jugamos con la mismos elementos de egoísmo y poder.

No se trata de responsabilizar a los demás de la propia vida sino de educarse uno mismo y ver en lo que uno mismo se ha construido participando con sus pensamientos y acciones. Así las cosas, la propia vida se mueve por el dinero, hemos adquirido bienes por encima de nuestras necesidades y con ello hemos empobrecido a otros. Hemos obtenido más tecnología y productos  con obsolescencia programada para mantener el círculo de los ingresos y gastos y el actual sistema de consumo capitalista.  La mercadotecnia nos ofrece más y más productos para consumir como símbolo de nuestro status social, así las marcas se han convertido en símbolo del poder adquisitivo del individuo o en elemento de trastorno psicológico por la adicción a las compras que no necesitamos.

No es suficiente con detener solo en ese día nuestro consumo. Hay que pararse, detenerse así mismo en esa espiral de consumo que autoconsume  y afrontar las consecuencias que hemos creado entre todos, inevitablemente,  la que nos toca vivir en estos momentos de la crisis, y plantearse si lo que hemos vivido corresponde a lo que libremente hemos escogido o simplemente hemos permanecido pasivos ante las circunstancias delegando el poder y la responsabilidad personal  a los diferentes poderes políticos, económicos o sindicales. Lo que está en “juego” no es solo construir unas nuevas relaciones laborales dentro del sistema de esclavitud, en la que reaccionamos  como simples biorobots programados con reacciones previsibles cuando se siente amenazado nuestro status y corre peligro nuestra burbuja  egoísta, lo que subyace es el modelo de vida que hemos adoptado y nos hemos adaptado sin ver que otro modelo donde el sentido común como lo que es mejor para todos puede ser experimentado desde la unidad y la igualdad.

Por todo ello la manera de afrontar la huelga no es como “reacción” contra alguien que en última instancia también forma parte de uno mismo, sino como un punto de partida, una “acción” comprometida con uno mismo para plantarse/educarse/actuar  a favor de un sistema/mundo  donde la vida sea el autentico valor y no el dinero. Donde cada uno pueda autodirigirse y no reaccionar como marionetas por los modelos/modas/novedades  propuestos por el marketing de las grandes compañías, por los gobiernos o por los sindicatos. Y en última instancia buscar formulas donde los sistemas económicos no sean quienes decidan los periodos de bonanza o de desdicha económica. 

El proceso de cambio se inicia en uno mismo como origen de lo que queremos para todos .Hay una propuesta responsable con seguidores en todo el mundo  a favor de un Sistema Igualitario Monetario.  Infórmate  y únete para autodirigirte y hacer de la vida lo más preciado. Por un mundo en igualdad donde la vida sea apoyada económicamente desde el nacimiento hasta la muerte.