lunes, 8 de agosto de 2011

Mi cuerpo físico, la realidad de lo que me he convertido

Mi cuerpo físico, la realidad de lo que me he convertido

Caminar este Proceso con las herramientas de Desteni me lleva a la fisicalidad, a la realidad de la materia, a la expresión de lo que Yo soy a través de mi propio cuerpo físico y mi desarrollo humano en este mundo/sistema.  En mi cuerpo físico queda reflejada la experiencia de vida que he realizado durante esta trayectoria humana, los procesos vividos. 

A largo de mi experiencia de vida, como dije en la “Presentación de este blog”, el cuerpo ha sido el gran sacrificado y relegado. Este olvido se originó por una enfermedad, un sarcoma de Ewing en el fémur derecho a la edad de 16 años. En ese tiempo se me aplicó quimioterapia y radioterapia para eliminar el tumor. Después de unas semanas de tratamiento el pelo empezó a caerse y mi familia me indicó que me pusiera una peluca. Aquí empezó la manifestación del conflicto de disociación de mi cuerpo con mi mente.  Lleve dicha peluca durante dos años y mi manera de relacionarme con mi entorno cambio radicalmente. Me escondía, apenas me relacionaba con amigos, sentía que todo el mundo me miraba……. Me aislé y al mismo tiempo aislé mi cuerpo, resguardándolo de las miradas de los demás.

Todo esto lo relaciono, no solo por la decisión que entendió mi familia que era lo mejor, sino con la manera en que la sociedad en la que vivía trataba el tema del cáncer. Esta enfermedad era vista en aquel tiempo como algo que debía ocultarse, como algo malo y a lo que no debía darse publicidad de quien la tenía. De hecho, recuerdo que cuando los médicos dieron el diagnostico, el médico y mis padres me hicieron salir de la consulta, tenía 16 años. Ese ocultar la evidencia de un proceso tuvo mucho impacto en mí. Aquí se entiende que se quisiera “tapar” los síntomas de esa enfermedad con una peluca y yo interpretara todo el proceso como algo de lo que me tenía que esconder, todo ello claro está de manera inconsciente. Así, incorpore ese mensaje del sistema social y de conciencia, y lo interpreté tal cual. 

Durante ese tiempo empecé a practicar Yoga, solo, en mi casa, y tuve algún reencuentro con mi cuerpo, sintiendo que las posturas, las técnicas de respiración y meditación, me proporcionaban un sentimiento de pertenencia de mi cuerpo, de control y al mismo tiempo de reconciliación. Además subyacía la necesidad de “trascender” esa situación física a través de la fusión con algo que intuía era la esencia de la vida, en aquel tiempo no puse definición a ese algo. Pero era una integración oculta, no manifestada en mi entorno, de manera que internamente había un conflicto en como yo me sentía y como lo expresaba a los demás. Es decir en mi soledad me sentía fuerte y capaz, y externamente me sentía aislado y sin expresión de lo que yo era. (Esta frase me hace pensar más cosas de las que imaginaba, pero ahora no me extenderé en ello). Aquí se produjo la disociación de lo que yo era como cuerpo físico por una parte y de lo que yo era como mente. No hace falta decir que era más importante lo que "pensaba" según el diseño social de la época y mi interpretación, es decir los condicionamientos culturales, que en actuar, en como el cuerpo tenía que expresarse de manera natural y sin fricción con la realidad.

Tres años después de terminada la quimioterapia volvió a aparecer el tumor y volvieron a aplicar la quimio, pero en esta ocasión no hubo peluca. Lo que si hubo fue una amputación de la pierna derecha desde la cadera. Durante ese periodo de tres años que va desde la primera hasta la segunda tanda de quimio pasaron muchas cosas. Entre otras la vivencia en un ashram donde se produjeron las experiencias que comento en el artículo de este blog sobre la “Unidad, la separación un engaño”. Aquí se abrió una brecha más grande entre mi cuerpo físico y lo que Yo soy como realidad en este mundo. 

Durante aquel tiempo tuve alguna percepción/experiencia,  muy clara, de  que la totalidad de la existencia estaba interconectada y que yo mismo era el nexo de conexión como unidad, lo que hoy día se denomina la propia creación, o co-crear. Esa experiencia la viví desde la separación entre mi cuerpo y mi mente. ¿Esa experiencia era una percepción del Sistema Unificado de Conciencia? ¿Era una conexión con el inconsciente colectivo de lo que las religiones denominan unidad de la creación? Lo que si fue una percepción de  que todos somos uno, sin separación, más allá de las apariencias y las diferencias de personalidad. 

Se entiende que eso no podía manifestarse en mi realidad física, porque mi propia fisicalidad, mi propio cuerpo físico había sido aislado en el proceso.  De hecho fue mucho el sufrimiento físico que le proporcione, me produje. Muchos meses sin apenas dormir por el dolor antes de la amputación y de reiniciar el tratamiento médico. Mi mente estaba ocupada en explorar ese escenario tan atractivo de la totalidad  y la unidad, y su significado, e intentando encontrar mi lugar desde esa percepción del mundo. Recuerdo lo que el médico me decía, por mis aplazamientos a la amputación por la aplicación de terapias alternativas que había en aquella época: macrobiótica y acupuntura: “tienes un pie aquí y otro arriba”. Y me reía en medio de esa situación, porque describía literalmente lo que estaba viviendo internamente, entre el Cielo y la Tierra. Claro, el médico no entendía. Pensaría que estaba “chiflado”.

Una gran brecha se puede decir que se estableció, no tanto por el significado que muchos den al sufrimiento en esas condiciones, debo decir que para mí  supuso un dolor puramente físico del proceso post-quirúrgico, así fue.  Sino porque esa pérdida de un miembro de mi cuerpo no fue vivida por mí como una realidad aplastante, sino como un sacrificio simbólico. Mi mente codifico la experiencia en un contexto de digamos “estado alterado de la conciencia” y no permitió establecer ningún vínculo que no fuese simbólico. Algunos psicólogos pueden interpretarlo como un mecanismo de defensa de intelectualización y de fantasía necesaria para evitar el sufrimiento del yo. Pero el orden de los acontecimientos no indica eso. Primero se produjo la experiencia de la percepción de la totalidad, después aparecieron los primeros síntomas de dolor del cuerpo. El proceso duro 6 meses.

El problema de fondo era la disociación que había ido aumentando entre mi cuerpo físico y la mente. Mi cuerpo no lloró la perdida, mi cuerpo no tuvo ocasión de expresarse a través de la mente lo que estaba sintiendo. Muy al contrario tapaba su voz con lecturas esotéricas de la Doctrina Sagrada de la Blavatsky. No hubo encuentro más que con el dolor físico cuando tenía los síntomas de lo que se denomina en medicina “el síndrome del miembro fantasma” que es la sensación física de que el miembro todavía está ahí con impulsos nerviosos que al principio generan dolor. También se dice que este síndrome es causado porque el cerebro tiene que reorganizarse en sus conexiones.

Quizá sea la reorganización de las conexiones neuronales una explicación a que la experiencia de la totalidad desapareciera paulatinamente de mi mente, y que la información tenía que reorientarse hacia la supervivencia. Pero si fue así lo viví inconscientemente. Yo continuaba con esa lectura de aquel libro.
En ese momento tenía 21 años y tenía que reorganizar mi mente y mi vida, ese era el orden, la vida detrás de la mente. La mente como directora de todo lo que Yo soy, gran error. Mientras tanto el cuerpo no olvidaba ninguno de los acontecimientos que habían sucedido y estaban sucediendo. Físicamente me recupere bien, muy bien, excelente, pues esa enfermedad acabó con la vida de muchos jóvenes que en aquel tiempo la padecieron. 35 años después del diagnostico algunos médicos todavía me felicitan por estar vivo.

Después me dedique a diversas ocupaciones laborales y seguí con la comprensión de la experiencia que algunos denominarían “transpersonal”. Busque desde la visión del cristianismo, después con la psicología académica, con la psicología astrológica, con el esoterismo de la Escuela Arcana de la Alice Bailey, y también a través de los mensajes de canalización psíquica de quien fue mi pareja. La cuestión es que 13 años después de la intervención quirúrgica el cuerpo volvió a manifestar síntomas de que algo no funcionaba bien. Los médicos me diagnosticaron una miocardiopatía dilatada con pronóstico de trasplante de corazón.  Después de una semana en la UVI pude salir y finalmente no se produjo ese pronóstico. La situación hoy día es de funcionalidad cardiaca estable.

Esta última enfermedad en mi cuerpo como resultado de la posible toxicidad de la quimioterapia,  y de un elevado sufrimiento emocional por una ruptura de pareja, supuso un gran parón en mi vida,  de hecho estuve 17 meses de baja laboral. Pare el trabajo y pare los estudios en la facultad. Bueno, me paró la vida, me paró mi cuerpo y pidió más atención por un rato. 

El corazón como órgano que mantiene el ritmo de las pulsaciones con un bombeo constante y regular empezó a pulsar, tal y como decían los cardiólogos, con un tercer ruido, un ritmo de galope, que se sumaba a los dos normales. Desde el punto de vista de la psicosomática es fácil inferir que mi vida iba algo acelerada, y que esa aceleración no era asimilada por mi cuerpo. La mente iba a la suya, investigando e intentando comprenderse así misma a través de los conocimientos académicos y esotéricos. Claro está el cuerpo dijo  “lo que soy yo no tiene que ver con lo que piensas, me paro y si hace falta me bajo en este momento…… “Llegamos a un acuerdo. 

Eran muchos años de seguir con la misma cantinela. Pensamos que la mente quiere lo mejor para el cuerpo, sobre todo si es placer, pero no significa que lo que desea sea mejor para la sostenibilidad y mejor expresión del cuerpo físico. Ya conocemos el mundo de las adicciones y perversiones. Por aquel entonces busque una solución esotérica a través del conocimiento de la energía en los chacras y como hacer que circulen/giren mejor. Me introduje en el mundo de las energías y explore a través de la sanación por los chacras. Aprendí y apliqué tratamientos con técnicas de energía universal, y busque la sanación mirándome en parte consciente y en parte inconsciente  en las dolencias de los demás. 

El corazón se regulo, ahora faltaba una última lección, hace casi 4 años apareció una inflamación en la garganta que afectaba a la glándula tiroides cuyo diagnostico fue un tumor folicular que acabo en una hemitiroidectomia derecha. Con cierto humor puedo decir que mi cuerpo estaba hasta los huevos y me los puso de corbata, con otra denuncia a mi vida por el ahogo de la autoexpresión que estaba ejerciendo.



Ahora mi cuerpo se pone de pie y toma la palabra expresando con la mente como herramienta que está aquí como la vida. Más allá de las nuevas teorías de la física cuántica cuando se refiere a que la materia está formada por partículas infinitesimales y que su posición depende del observador, a esas partículas que se asemejan a la de los cuerpos estelares les doy voz, y las hago presentes. Ese conglomerado de partículas que conforman mi cuerpo, es lo que me permite estar aquí expresando que la vida tiene sentido por sí misma con el cuerpo físico.  Que se rige por sí mismo por el principio de igualdad no solo con todas las partículas del universo, sino con aquello que representa vida en este mundo. Que mi cuerpo tiene valor por sí mismo, y que la vida no necesita justificarse con teorías religiosas o esotéricas que me apartaron de lo que Yo soy. 

Sí, aun me duele el cuerpo, aún hay partes del cuerpo que necesitan una atención periódica, a través del masaje, fisioterapia, parandome, con la respiración, la detención de la mente como repetidora de los patrones de los sistemas de conciencia y no como herramienta. Aquí estoy con todo lo que he vivido y aquí y ahora me voy liberando de ello.

Mi autoperdon con respecto este punto
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la mente controlara y dirigiera mi vida sin contar con mi cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado esconder mi cuerpo por miedo a no ser aceptado.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado los patrones culturales de la época que indicaban que el cáncer era algo que había que esconder.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que el sufrimiento físico se puede acallar, justificar o darle sentido con teorías religiosas o esotéricas.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la búsqueda de una compresión de la realidad, me alejara más de la realidad de mi cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que según las teorías religiosas y esotéricas yo no soy el cuerpo físico y que hay que buscar “más allá” de la forma.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que buscando “más allá” me olvidara del “más acá” que representa mi propia fisicalidad.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que unas teorías me expliquen lo que Yo soy desde la mente.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que las energías y el trabajo con los chacras y la kundalini, y cualquier experiencia sobre ellas podían descubrirme la realidad de mi cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado hacer oídos sordos a lo que mi cuerpo me indicaba.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado generar tanto sufrimiento a mi cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado vivir fuera de mi cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado no tratar al cuerpo físico como quien expresa mi vida.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado perderme por el mundo de la mente, por el diseño de los patrones de conducta familiares, sociales, religiosos y esotéricos.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado no responder al cuerpo a través de la realidad física, con el tacto, con el pararme, con la respiración, en definitiva con la atención corporal de los síntomas, como quien Yo soy como totalidad.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la mente fuera detrás del cuerpo sufriendo sus consecuencias.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que el cuerpo no tiene sentido por si mismo mas que ser vehículo de una expresión transcendental.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la mente es el cambio.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que sabiendo que la mente podía engañarme, seguía a la intuición como re-cambio.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la intuición era una posibilidad de descubrir el engaño de la mente.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la intuición me llevaría a dirigir mi vida sin contar con el cuerpo físico.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que la inspiración, la meditación, y los estados alterados de conciencia, eran guías fiables para la búsqueda del ser.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado no escuchar, ni  sentirme el cuerpo sino disociarlo de la mente y abandonarlo como un faquir, soportando el dolor hasta el extremo.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que disociándome alejaría el dolor y el cuerpo no lo recordaría.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que sufriendo es como se gana el cielo.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que el sufrimiento tiene un significado trascendental.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que el que más sufre es el que más recompensa recibe.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que el sufrimiento es una vía de realización.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que en la vida el sufrimiento es necesario.
Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado que sufrir vale la pena según la finalidad.

Declaro que Yo soy mi cuerpo físico. 
Que mi cuerpo es mi realidad en este mundo.
Que Yo soy unidad.
Que Yo soy autoexpresión en el cuerpo.
Que mi cuerpo es realización del ser con la mente como herramienta.
Que Yo soy realización.