sábado, 8 de octubre de 2011

¿Ser feliz o tener felicidad?

¿Ser feliz o tener felicidad?


 


La felicidad está relacionada con la fe, fe-licidad (conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas). Uno puede “tener felicidad” en función de sus creencias, circunstancias personales (casado-soltero, trabajador-desempleado, grupos de amistad, familia, etc.) y su estado de salud. Cuando esas situaciones cambian podemos dejar de tener felicidad. Así la felicidad dependerá de cómo la mente intérprete esa realidad que denominamos vida/experiencia. No olvidemos que la mente nos identifica como individualidad y define nuestra personalidad en función de lo que aceptamos como “yo”, como lo que yo soy: guapo-feo, rico-pobre, joven-viejo, sabio-ignorante, creyente-ateo, fuerte-débil, etc.

Ya he indicado en otro lugar que la mente es un Sistema Unificado de Conciencia cerrado que actúa como Polaridad, así para que uno tenga felicidad alguien deja de tenerla. La mente se interrelaciona con el mundo como si fueran vasos comunicantes que se equilibran. Nos movemos en un circuito cerrado que se balancea y nos convertimos en aquello que uno mismo decide definir como la realidad. De esta manera para que unos tengan felicidad otros serán infelices. Lo que atraigamos a nuestras vidas, lo que co-creemos con nuestra mente, es aquello que nos da una manera de funcionar en este mundo. ¿Por qué hay países ricos y países pobres? Simplemente porque unos se aprovechan de los recursos de los otros. Las ideas que los países tienen sobre los demás es sacar provecho/aprovecharse/abusar.

En el individuo  la manera de realizarlo es precisamente a través de la popularizada Ley de Atracción donde se postula que “uno se convierte en lo que piensa”. Así es, pero la mente como circuito cerrado, para atraer algo hacia ti, alguien o algo se queda sin ello. Es por eso que la Ley de Atracción no es lo mejor para todos por igual, sino lo que es mejor para mí como pequeño ego ciego de pasión para obtener la dichosa felicidad. De nuevo, lo que se refleja en el exterior a través de las relaciones entre países es lo mismo que hay en nosotros como mente.

Ahora bien si hablamos de “ser feliz” podemos remitirnos a aquellos modelos humanos que se relacionan con la compresión de lo que significa vivir, y vemos por ejemplo a Jesús que nos decía: que sean uno; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti. Estas palabras ya indican una separación entre lo que nosotros somos: uno, y entre lo que ellos son: uno, pero divinos; entrando de nuevo en la polaridad de inferior-superior, divino-humano, etc. por lo tanto en el sistema de la mente. Veamos su vida tal y como nos la explican, y acordaremos que no fue un ser feliz, aquel que se supone divino y separado de lo humano, todo lo contrario vio que faltaba algo en la realización de su ser que tenía que ver con la realización de los otros seres. 

Ese algo es que nadie en este mundo puede ser feliz hasta que el último ser humano que hay sobre la Tierra lo sea, en eso consiste la Felicidad,  y no en la que tiene cada uno en su pequeña parcela de vida  donde es prisionero a través de la práctica de la ley de atracción. No importa si es o no consciente, con el hecho de desear ya pone en funcionamiento el mecanismo. Y a la felicidad a la que me refiero no es la  “salvación para la vida eterna”, sino vivir la vida como uno e igual a todo lo que tiene vida en esta Tierra, aquí y ahora.

Por eso las religiones han sido tan poco efectivas para mejorar la vida humana en la Tierra al preocuparse de un más allá en lugar de la considerar el aquí y ahora, momento a momento en lo físico el lugar donde realizamos nuestro ser. Entonces podremos decir Yo soy felicidad completa.
Por eso en Desteni buscamos lo que es mejor para todos, porque a todos favorece. Y por el estado de las cosas, vemos que es la manera de co-crear un mundo feliz, el Cielo en la Tierra, el Paraiso.

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