lunes, 24 de octubre de 2011

La liberación de mi yo astrológico y de las influencias planetarias.


La liberación de mi yo astrológico y de las  influencias planetarias.



Durante más de una decena de años estudie astrología, impartí algunas clases y realice numerosas lecturas de cartas astrales. Mi interés por la astrología también se inició de muy joven a los 17 años cuando comencé a coleccionar unos fascículos sobre Ciencias Ocultas. Pero no fue hasta finales de los 90 cuando empecé a interesarme a fondo por esta disciplina, primero estudié la astrología tradicional y poco después me decante por la astrología psicológica a través de los libros de Liz Green que ofrecía un enfoque psicológico de la astrología en la línea de la psicología junguiana y la mitología. En aquel entonces también estudiaba psicología en la facultad y me sorprendió como a través de una lectura de una carta se podían “determinar” rasgos de personalidad que quizá la psicología académica tardaría muchas sesiones y tests para llegar a la misma conclusión. Claro, hacía falta una lectura de un astrologo sagaz. Posteriormente estudie en una escuela basada en las teorías esotéricas de Alice Bailey y en la Psicosíntesis de Roberto Assagioli, es decir en un enfoque basado en la Triada Espíritu-Alma-Cuerpo y en el Ser Transpersonal.

Hay muchas maneras de acercarse a la astrología la mía fue para comprender lo que  significaba “ser” de un signo determinado y cuales las características de un individuo  delante de su mapa natal. Quería re-conocerme a través de mi carta astral y ver mi viaje humano a lo largo del tiempo y de los diferentes aspectos y tránsitos planetarios.  Cuando uno va con esa disposición se encuentra que su vida/experiencia/realidad es re-interpretada según los supuestos de la escuela que profesa, por lo que el individuo se ve reajustado a un nuevo entendimiento de sí mismo. Ese “sí mismo” no está exento de un auto-reconocimiento y de una auto-aceptación de lo que uno es según ese conocimiento. Eso significa que adopta una nueva identidad con la que se siente reconocido y responde a todo lo que es definido en esa personalidad, lo demás lo rechazará o lo verá como poco probable, por esa fuerte implicación con su identidad, es decir su ego.

Mi experiencia dentro de ese sistema/programa/matrix es que adopté una identidad relacionada con mi signo solar e identifique en mí muchas de las definiciones de ese signo, por una visión del yo separado de la realidad, de manera que mi personalidad dominada por las creencias de mi yo respondía a las características de ese signo. Así se re-construyó un ego que respondía a las definiciones de ese signo.

Cuando uno asume un signo astrológico está incorporando en su mente los conceptos generales de ese signo y el resto de la personalidad se los deja a los aspectos planetarios. De esta manera el individuo queda atrapado en una telaraña donde, todos los acontecimientos de la vida del individuo pueden ser explicados a través de técnicas astrológicas.  

Una vez uno “adopta” una personalidad astrológica los acontecimientos los interpreta según los tránsitos planetarios de manera que siempre hace referencia al pasado, al presente y al futuro basándose en la influencia de las energías de determinado  planeta o aspectos astrológicos. Siempre se encontrara una justificación a lo que uno le sucede en su vida debido a la disposición planetaria de su carta astral y delegara su responsabilidad a los “buenos o malos” aspectos planetarios. Aunque la astrología psicológica hablará de que el tipo de experiencia de una influencia planetaria dependerá del grado de conciencia del individuo y/o de su estado de evolución…. El problema viene  cuando la teoría astrológica no concuerda con los acontecimientos, entonces siempre podremos recurrir a aspectos karmicos o a “propósitos del alma”. En fin todo cabe, poco es comprendido pero todo es justificado. Y si no, no hay problema, en la próxima reencarnación lo entenderás. 


¿De dónde procede el diseño/programa de la astrología? Podemos relacionarlo con el diseño de la infinitud dentro del sistema de la Luz Blanca:
Este tiempo en el cual te mueves – no es real. Este tiempo es el tiempo de tu evolución mental dentro de la representación de ti mismo dentro de tu propia experiencia como energía siguiendo un diseño de espiral Fibonacci que está siguiendo un flujo infinito, en espiral. Es por eso que cuando estás observando cualquier cosa en el universo, lo ves como espiral. Todo está en espiral. ¿Por qué? Porque tú estás en espiral dentro de tu diseño y estás en realidad creando la existencia. Pero debido a que te has sometido a la desigualdad – el ser desigual como creadores, el haberte permitido abusar unos a otros – terminaste en esta lección particular. ¿Por qué es una lección?.... (La estafa del infinito como divinidad, Bernard Poolman)

Mi autoperdon en este punto

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que los planetas afectan a mi vida como lo que yo soy como Uno mismo, autodirigiéndome a mí mismo, sin más influencia que lo que yo acepto y permito en mi vida. Así que yo soy el único responsable que influencia a lo que yo soy, y no la influencia de la ubicación planetaria.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer en que existen unas “energías planetarias” capaces de modificar/orientar/construir lo que yo soy. Cuando yo soy uno e igual a la vida y sin más influencia que la que yo me permito desde la mente.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer en una personalidad astrológica como lo que yo era, cuando lo que yo soy como identidad es el cuerpo manifestado a través del Respiro, la evidencia de mi vida. Y no como un programa de la mente con conceptos astrológicos que actúa y responde según los estímulos de esa identidad. 

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer en la astrología como modelo para re-conocerme en este mundo.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que la astrología es una creencia donde se admite una “voluntad divina” y un “camino de evolución”.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que la identidad astrológica está vinculada a una síntesis de lo que uno es en separación con el resto de la creación. 

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer en un propósito del alma como un camino que aparece por las influencias planetarias. Cuando el “alma” no es más que un  programa de la “Luz Blanca”.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que necesito un modelo de la mente, astrológico, psicológico, tipológico, para reconocerme a mí mismo en este mundo como lo que yo soy como Uno mismo autodirigiéndome a Mi mismo.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado responder a esos estímulos astrológicos y poner expectativas a los diferentes métodos  astrológicos para conocer el tipo de experiencias que podía tener en el futuro.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado crear un potencial energético a modo de “entidad astrológica” que tomaba/poseía  mi personalidad. Esa entidad con la que me definía  era parte de mi mente sujeta al Sistema Unificado de la Mente. A esa entidad le digo: el juego ha terminado, no más inconsciencia.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado sentirme identificado y  potenciar esa “entidad /personalidad astrológica”.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer que ese sentimiento de identidad de que era “alguien” con una identidad astrológica en la mente me daba seguridad.

La astrología no es mi guía en este mundo/matrix  donde consultaba la situación planetaria para determinar o proveer mi experiencia humana. Los planetas han dejado de ser influencias  energéticas que cualifican mi vida. Los tránsitos planetarios no ejercen/determinan/declinan el significado de lo que yo vivo como Uno mismo aquí y ahora. No tengo un camino,  ni un ego astrológico con el que identificarme, ni un propósito del alma para realizar. Lo que yo soy existo como autohonestidad, autoperdon y autoresponsabilidad, realizando lo que es mejor para todos.

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