domingo, 30 de octubre de 2011

¿Hay algo de lo que podamos fiarnos en este mundo?

¿Hay algo de lo que podamos fiarnos en este mundo?



Cuando observamos el mundo que nos rodea desde nuestra particular visión, todo queda reducido a lo que en nuestra experiencia/vida hemos comprendido. Nuestra constitución mental nos da la posibilidad  de interpretarlo y a eso lo denominamos realidad. Esa realidad está sujeta, por tanto, a nuestra subjetividad,  de esta manera lo que vemos es lo que  proyectamos. 

Damos como válida esa realidad hasta que nos confrontamos con la percepción/subjetividad/mente de otro individuo y ahí puede aparecer el conflicto y la defensa de nuestras percepciones, en definitiva no queremos poner en riesgo nuestro ego, y lo ponemos a salvo rechazando las percepciones que cuestionan nuestra postura. 

Fiarse (tener confianza en una persona o una cosa) en estas situaciones, queda excluido de nuestra vida, como mucho hacemos “concesiones” en nombre de nuestro “sentido de humanidad”, estupideces.  En última estancia es nuestra mente quien no se confía (seguridad que se tiene de algo o alguien)  y en ese acto volvemos  a proyectar lo que somos: inseguros y poco dignos de confianza.

¿Entonces donde está la confianza? Ineludiblemente en uno mismo. Uno mismo es el punto de partida donde la confianza se expresa así misma cuando nos convertimos en “dignos de confianza”. Esa confianza puede realizarse cuando uno mismo puede ver el mundo que le rodea como una proyección de su propia mente. Cuando Uno mismo es uno e igual a todo ser vivo. Cuando honramos la vida y consideramos Toda la Vida dentro y como la experiencia de sí mismo y damos nacimiento a la responsabilidad que tenemos hacia todo tipo de vida.

Así la confianza se prueba cuando nos convertimos en “dignos de confianza”  para nuestra propia vida y no en otros. 

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Mi autoperdon en este punto

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar en la confianza como algo separado a lo que yo soy, creyendo que eran los demás de quienes me podía confiar o desconfiar.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que el sistema de conciencia de la mente es la única manera que hay de entender la realidad, donde la polaridad entre confianza/desconfianza nos hace posicionarnos en uno de los polos.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que yo soy los pensamientos de la mente según la cultura, educación y formación que he recibido y asumido, y no hay otra manera de valorar lo que yo veo.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer que el mundo es un lugar donde uno tiene que desconfiar, cuando el mundo que yo proyecto es el origen de lo que he creado como mi realidad.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado creer que en lo único que yo podía confiar era en un dios/inteligencia superior separado de mí, que sabía y conocía todo el proceso de mi vida. Cuando incluso antes de nacer mi vida estaba pre-programada dentro del Sistema Unificado de Conciencia, por la construcción del alma, y por el diseño de la Luz Blanca.

Me perdono a mi mismo por haberme permitido y aceptado pensar que lo que yo era, era Yo-mismo actuando en libertad. Cuando lo que hacía era actuar como un robot con unos programas y unos diseños predeterminados. Pensando que esa determinación venia por la energía de las constelaciones planetarias y por la voluntad divina.


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